Cómo usamos la IA
No es un documento legal. Es lo que hacemos de verdad.
Construimos chatbots con inteligencia artificial. Eso nos obliga a tomar decisiones sobre dónde viven los datos de tus clientes, qué puede hacer el bot y qué no, y cuándo debe intervenir una persona.
Estas decisiones no las tomamos por cumplir un requisito. Las tomamos porque afectan a personas reales.
Cinco decisiones que definen cómo trabajamos
1. Tus datos viven en Europa
Toda nuestra infraestructura la instalamos y gestionamos nosotros en un servidor europeo. No usamos plataformas de terceros que procesen los datos de tus clientes en servidores de EE.UU. o sin garantías claras.
Esto significa: cero dependencia de las grandes tecnológicas, cumplimiento RGPD real y control total sobre la información.
Backups diarios, restaurables en menos de 1 hora. Infraestructura europea, gestionada por nosotros.
2. Siempre hay una persona detrás
Todos nuestros bots incluyen derivación a humano . El bot sabe cuándo no puede ayudar y pasa la conversación a una persona real, con todo el contexto.
La IA no toma decisiones sola. No cierra ventas, no da diagnósticos, no resuelve conflictos. Atiende, cualifica y escala. Las decisiones importantes las toman personas.
3. Sabemos lo que la IA no puede hacer
Elegimos el modelo de IA más adecuado para cada proyecto. Evaluamos privacidad, precisión y coste, y cambiamos cuando aparece algo mejor. No estamos casados con ningún proveedor.
Pero sea cual sea el modelo, toda IA puede equivocarse. Por eso los bots tienen instrucciones explícitas para reconocer cuando no saben algo, en lugar de inventar. La honestidad del bot es parte del diseño, no un parche.
4. Revisamos los sesgos
Los modelos de IA aprenden de datos que reflejan el mundo tal como es, con sus sesgos incluidos. Un bot puede dar respuestas que ignoren contextos locales, reproduzcan estereotipos o asuman cosas que no aplican a tu público.
Por eso probamos cada bot con casos reales antes de ponerlo en producción. Buscamos respuestas inadecuadas, sesgos de género o culturales, y ajustamos hasta que funcione bien para tu contexto concreto.
5. Si no necesitas un bot, te lo decimos
No vendemos IA porque esté de moda. Si tu problema se resuelve con un formulario, una FAQ estática o una persona atendiendo el teléfono, te lo decimos desde la primera conversación.
Un bot mal planteado es peor que ningún bot: frustra a tus clientes, genera desconfianza y te cuesta dinero mantenerlo.
Lo que no hacemos
- No subimos datos de tus clientes a herramientas gratuitas. Las versiones gratuitas de herramientas de IA pueden usar los datos para entrenar sus modelos. Nosotros usamos servicios con políticas de privacidad verificadas, o directamente en servidores que controlamos.
- No dejamos que el bot decida solo. En situaciones ambiguas, delicadas o fuera de su conocimiento, el bot escala a una persona. Sin excepciones.
- No presentamos respuestas de IA como certezas absolutas. Los bots están entrenados para decir «no lo sé» cuando no lo saben, en lugar de inventar. La honestidad del bot es parte del diseño.
- No te atamos a nuestra plataforma. Tus datos (base de conocimiento, conversaciones, configuración) son tuyos y exportables en cualquier momento. Si decides irte, te llevas todo.
Para quien quiera ir más allá
Además de construir bots, impartimos formación en IA donde trabajamos estos temas en profundidad: privacidad de datos, sesgo en modelos, soberanía tecnológica, regulación europea (AI Act) y cómo implementar IA de forma responsable en organizaciones.
Si tu organización necesita no solo un bot, sino entender qué implica usar IA con datos sensibles, hablemos.
¿Quieres saber más?
Pregunta lo que quieras sobre cómo funciona tu bot o dónde están los datos. Respondemos con transparencia porque creemos que es lo correcto.
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